Hola de nuevo
Hoy me voy a poner un poco seria aunque no es mi intención que este Blog se convierta en un foro de protesta. Pero a veces hace falta denunciar ciertas situaciones en la sociedad actual. En apenas un mes hemos escuchado dos noticias estremecedoras y casi idénticas. Primero ocurrió en China y ahora en Alicante. Dos bebés fueron arrojados por sus madres a unos desagües en un intento desesperado de deshacerse de unas criaturas a las que no podían o no se atrevían a mantener. De hecho, no podían costearse el aborto y por ello optaron por seguir adelante con el embarazo para inmediatamente después "tirar" a sus hijos al retrete y al respiradero de un edificio. Milagrosamente, ambos bebés han sobrevivido. El primero fue rescatado rápidamente ya que la propia madre, muerta de miedo, llamó a urgencias. El segundo caso es más angustioso ya que el pequeño sobrevivió durante dos días envuelto en telas y una bolsa de plástico y con varias fracturas. Afortunadamente, se encuentra estable.
Estas noticias me han hecho saltar las lágrimas porque sólo pensar en los pobres bebés absolutamente inocentes e indefensos sufriendo de esta manera, me rompe el corazón. Quiero culpar a las madres por falta de humanidad y crueldad. Y son culpables, por supuesto. Pero algo falla cuando la única salida que ven estas mujeres es la de deshacerse de sus hijos matándolos. No defiendo el aborto en cualquier caso, sí en algunos específicos en los que los bebés no van a tener una mínima calidad de vida o en el de madres violadas por ejemplo. Pero han de haber otras salidas menos trágicas. Por ejemplo, para los bebés que sí nacen, otras vías para darlos en adopción de manera anónima si es necesario. Ha de haber una atención psicológica profesional para las madres y un seguimiento de casos especiales de embarazos con un riesgo de abandono como estos.
No me cabe en la cabeza que haya madres que, tras nueve meses llevando s sus hijos en el vientre, no sientan nada por ellos. Para mi, es algo que va en contra de la naturaleza humana pero no podemos descartarlo. Quiero pensar que arrastrarán algún tipo de remordimiento el resto de su vida aunque está claro que, visto lo visto, la desesperación puede con cualquier otro tipo de sentimiento en esos momentos. Intento ponerme en su situación y, antes de arrojar al bebé, intentaría mil maneras de dejarlo en un lugar seguro. No se puede condenar a una madre por pedir un futuro para su hijo, uno que ella no le va a poder dar. Cualquier futuro será mejor que el de quedar atrapado en una tubería.
No puede ser que el miedo de estas mujeres condene a estos bebés y creo que sí se puede hacer algo. Y que nadie entienda que una opción es abaratar el aborto. Estoy segura de que si la sociedad no fuera tan cruel, la mujer china (que se ha quedado finalmente con su bebé) no hubiera ocultado su embarazo pese a que el padre se desentendiera. Y la chica de Alicante habría preferido mil veces darlo en adopción anónimamente antes que intentar sacrificarlo. ¿Creía que no la iban a descubrir? Entiendo que no se han de facilitar los abandonos de bebés, que lo mejor es educar sexualmente para evitar embarazos no deseados. Pero por favor, evitemos episodios como estos.
Por lo menos, en estos casos podemos hablar de dos finales felices. De hecho, yo los llamo bebés milagro. Sus ganas de vivir han podido con todo. Son súper bebés con toda la vida por delante y, gracias a Dios, este inicio tan duro no va a permanecer en sus memorias. En el caso de la mujer china, especulaciones a parte, podrá criar a su propio hijo abiertamente. En el caso del pequeño de Alicante, seguro que hará feliz a alguna pareja cuyo gran sueño es convertirse en padres. Y seguro que a partir de ahora no les faltará nada. De hecho, en China causó tanta conmoción este caso que el pequeño recibió una gran cantidad de regalos en el hospital.
Estos bebés milagro nos han dado una lección con su lucha por vivir y sus casos nos han de hacer reflexionar. Comprendo la emoción del equipo de bomberos que rescató al pequeñín de Alicante. No todos los días se conoce a un superviviente tan precoz. Y desde aquí, un homenaje a todos los bebés del mundo luchadores que se agarran a la vida con todas sus fuerzas superando todo tipo de problemas. Larga y feliz vida a todos ellos.
lunes, 24 de junio de 2013
lunes, 17 de junio de 2013
Madres en la tele y delante de ella
¡Hola de nuevo!
Es curioso cómo cambia el chip una mujer cuando se convierte en madre y vive esa primera etapa del pequeño. Digo primera etapa porque es cuando tenemos los sentimientos a flor de piel y las hormonas nos juegan malas pasadas no dejándonos reprimir emociones ñoñas. Porque sí, digámoslo por su nombre, nos volvemos ñoñas. Por ejemplo, en 30 años no había llorado delante de la televisión más que en la película "My girl" cuando Macaulay Culkin muere atacado por un enjambre de avispas. Pues desde que he sido madre, echo la lagrimita hasta con spots. Sólo ponme a un bebé con sus padres y enséñame como crece y se marcha de casa que ya me imagino a mi peque independizándose y abandonando el nido. Ayer mismo, acabé pañuelo en mano en la peli de "El Intercambio". Sobre todo, me sensibilizo con cualquier situación entre madre e hijo. Y si algo va mal sufro como si lo estuviera viviendo yo misma.
Cualquier programa que hable de maternidad ya llama mi atención por lo menos de inicio. Y con los canales femeninos estos se multiplican. En los últimos dos años recuerdo engancharme a "Baby Boom", "Embarazada a los 16", "Super Nanny", "Bebé a bordo", etc De los dos primeros hablé en mi primer post. El verano pasado me acompañaron durante el embarazo. Y sí, me imaginé el parto de mil maneras viendo los de esos realities. En casa mi marido me llamaba masoca y me decía que no lo podía ver porque sufría. Por dentro pensaba "¿Pero quién va a parir? ¿Tú o yo?" Y la curiosidad podía con cualquier agonía. También es cierto que sabiendo de antemano que todos los casos acababan bien, la cosa cambiaba. Lo de "Super Nanny" es tema a parte. Ahí me lo miro con más perspectiva y distancia ya que me queda lejos todavía ese escenario de "Siéntate. Come. No grites. Recoge tus cosas. Al rincón de pensar". Y aunque sabemos que llegará, siempre imaginamos que los sabremos educar como se debe, que no cometeremos esos errores que vemos en la serie. Pero no sabemos si los padres que salen fueron irresponsables o si por el contrario lo intentaron todo, lo hicieron de manual pero les salió la criatura rebelde. Vamos, que lo más fácil es juzgar de antemano. Sea como sea, quién no ha escuchado de alguien sin hijos la frasecita de "Por eso no tengo yo hijos. Lo que me ahorro. Si me saliera uno de esos me da algo" refiriéndose a los casos de "Super Nanny"? Y quién no se ha mirado con su pareja y ha comentado "¿A nosotros no nos pasará esto, ¿verdad?" Y es que te pones en la piel de esos padres y realmente no sabes si darles una colleja para que espavilen o abrazarlos con una tonelada de compasión. Sea como sea, te enganchas a este programa. Y te dan ganas de salir a comprar ya la cartulina, el rotulador y las pegatinas de topitos azules y rojos para ir diseñando ya las tareas y los premios. Por aquello de que no te pille el toro y crezca la criatura en la más absoluta anarquía.
Lo de "Bebé a bordo", en cambio, me queda ya atrás. Te muestran los momentos en los que los padres llegan a casa con el bebé de tres días en brazos y viven ese instante en el umbral de: "Vale, ¿y ahora qué hago con esto?". Porque en el hospital te teledirigen y hasta te cogen el pecho para meterlo en la boca del bebé. En casa ya es cosa tuya y no tienes botón para llamar a la enfermera. Tienes un marido agotado que quiere ayudar pero hasta que la raza humana no evolucione y les conceda sendos pechos mamarios a los hombres, estos no pueden hacer otra cosa que apoyarte moralmente. Los padres que escogen el bibe ya comparten las noches marchosas. Pero volviendo al programa en sí, puesto que no puedo aprender, me dedico a recordar momentos y chafardear cómo se las arreglan. Con la experta en casa, desde luego. Vale, esto le quita realismo pero no deja de resultar interesante. Y te distraes con momentos como el que vi ayer en el que una pareja baña a su bebé de pocos días metiéndolo directamente en la bañera grande, vacía, así, a lo bruto. Pero bueno, hasta una primeriza como yo entiende que A-El niño se escurre por todas partes, B-En verano igual tiene un pase pero en invierno está tiritando desde el segundo uno, C-¿No habéis visto en El Corte Inglés bañeritas con patas, sin patas, en forma de cubo, con cambiador, con hamaquita... de todos los modelos, marcas y precios? La dirección del programa, con muy mala leche, les dejó bañarlo así y lo grabaron por supuesto. Para que después la "experta" les aconsejara algo más del tamaño del bebé. Y les explicó que la criatura necesita tocar los extremos del espacio para sentirse más seguro ya que viene de pasar 9 meses en una bañerita climatizada dentro de la barriga. Yo, mami inexperta pero experta en baños hasta los 10 meses por lo menos, suspendía a los novatillos desde casa. Sin recordar imagino mis tropiezos en otras cosas, jeje Y es que no lo podemos evitar, tenemos alma cotilla y nos encanta saber cómo se las arreglan otras madres. Nunca sabes cuando te van a contar el truco del mes para solucionar algún problemilla. El caso es leer, aprender y tomar nota de lo que puedas adaptar a tu situación.
La verdad es que este tipo de programas no me llamaban demasiado la atención o seguro que los miraba desde otra perspectiva. Ahora eso ha cambiado. Lo miro, los disfruto y los sufro a veces con otros ojos. Y como dije en mi primer post, aplaudo a todas esas famílias que aceptan meter una cámara en sus casas. Yo prefiero contaros por aquí ;-)
Antes de acabar mi post de hoy, me gustaría agradecer el segundo premio que se lleva este Blog!! Ale y su Blog http://www.unamama.com/ ha concedido a "Diariodemamainexperta" el Liebster Award. ¡¡¡Muchísimas gracias!!!!
Es curioso cómo cambia el chip una mujer cuando se convierte en madre y vive esa primera etapa del pequeño. Digo primera etapa porque es cuando tenemos los sentimientos a flor de piel y las hormonas nos juegan malas pasadas no dejándonos reprimir emociones ñoñas. Porque sí, digámoslo por su nombre, nos volvemos ñoñas. Por ejemplo, en 30 años no había llorado delante de la televisión más que en la película "My girl" cuando Macaulay Culkin muere atacado por un enjambre de avispas. Pues desde que he sido madre, echo la lagrimita hasta con spots. Sólo ponme a un bebé con sus padres y enséñame como crece y se marcha de casa que ya me imagino a mi peque independizándose y abandonando el nido. Ayer mismo, acabé pañuelo en mano en la peli de "El Intercambio". Sobre todo, me sensibilizo con cualquier situación entre madre e hijo. Y si algo va mal sufro como si lo estuviera viviendo yo misma.
Cualquier programa que hable de maternidad ya llama mi atención por lo menos de inicio. Y con los canales femeninos estos se multiplican. En los últimos dos años recuerdo engancharme a "Baby Boom", "Embarazada a los 16", "Super Nanny", "Bebé a bordo", etc De los dos primeros hablé en mi primer post. El verano pasado me acompañaron durante el embarazo. Y sí, me imaginé el parto de mil maneras viendo los de esos realities. En casa mi marido me llamaba masoca y me decía que no lo podía ver porque sufría. Por dentro pensaba "¿Pero quién va a parir? ¿Tú o yo?" Y la curiosidad podía con cualquier agonía. También es cierto que sabiendo de antemano que todos los casos acababan bien, la cosa cambiaba. Lo de "Super Nanny" es tema a parte. Ahí me lo miro con más perspectiva y distancia ya que me queda lejos todavía ese escenario de "Siéntate. Come. No grites. Recoge tus cosas. Al rincón de pensar". Y aunque sabemos que llegará, siempre imaginamos que los sabremos educar como se debe, que no cometeremos esos errores que vemos en la serie. Pero no sabemos si los padres que salen fueron irresponsables o si por el contrario lo intentaron todo, lo hicieron de manual pero les salió la criatura rebelde. Vamos, que lo más fácil es juzgar de antemano. Sea como sea, quién no ha escuchado de alguien sin hijos la frasecita de "Por eso no tengo yo hijos. Lo que me ahorro. Si me saliera uno de esos me da algo" refiriéndose a los casos de "Super Nanny"? Y quién no se ha mirado con su pareja y ha comentado "¿A nosotros no nos pasará esto, ¿verdad?" Y es que te pones en la piel de esos padres y realmente no sabes si darles una colleja para que espavilen o abrazarlos con una tonelada de compasión. Sea como sea, te enganchas a este programa. Y te dan ganas de salir a comprar ya la cartulina, el rotulador y las pegatinas de topitos azules y rojos para ir diseñando ya las tareas y los premios. Por aquello de que no te pille el toro y crezca la criatura en la más absoluta anarquía.
Lo de "Bebé a bordo", en cambio, me queda ya atrás. Te muestran los momentos en los que los padres llegan a casa con el bebé de tres días en brazos y viven ese instante en el umbral de: "Vale, ¿y ahora qué hago con esto?". Porque en el hospital te teledirigen y hasta te cogen el pecho para meterlo en la boca del bebé. En casa ya es cosa tuya y no tienes botón para llamar a la enfermera. Tienes un marido agotado que quiere ayudar pero hasta que la raza humana no evolucione y les conceda sendos pechos mamarios a los hombres, estos no pueden hacer otra cosa que apoyarte moralmente. Los padres que escogen el bibe ya comparten las noches marchosas. Pero volviendo al programa en sí, puesto que no puedo aprender, me dedico a recordar momentos y chafardear cómo se las arreglan. Con la experta en casa, desde luego. Vale, esto le quita realismo pero no deja de resultar interesante. Y te distraes con momentos como el que vi ayer en el que una pareja baña a su bebé de pocos días metiéndolo directamente en la bañera grande, vacía, así, a lo bruto. Pero bueno, hasta una primeriza como yo entiende que A-El niño se escurre por todas partes, B-En verano igual tiene un pase pero en invierno está tiritando desde el segundo uno, C-¿No habéis visto en El Corte Inglés bañeritas con patas, sin patas, en forma de cubo, con cambiador, con hamaquita... de todos los modelos, marcas y precios? La dirección del programa, con muy mala leche, les dejó bañarlo así y lo grabaron por supuesto. Para que después la "experta" les aconsejara algo más del tamaño del bebé. Y les explicó que la criatura necesita tocar los extremos del espacio para sentirse más seguro ya que viene de pasar 9 meses en una bañerita climatizada dentro de la barriga. Yo, mami inexperta pero experta en baños hasta los 10 meses por lo menos, suspendía a los novatillos desde casa. Sin recordar imagino mis tropiezos en otras cosas, jeje Y es que no lo podemos evitar, tenemos alma cotilla y nos encanta saber cómo se las arreglan otras madres. Nunca sabes cuando te van a contar el truco del mes para solucionar algún problemilla. El caso es leer, aprender y tomar nota de lo que puedas adaptar a tu situación.
La verdad es que este tipo de programas no me llamaban demasiado la atención o seguro que los miraba desde otra perspectiva. Ahora eso ha cambiado. Lo miro, los disfruto y los sufro a veces con otros ojos. Y como dije en mi primer post, aplaudo a todas esas famílias que aceptan meter una cámara en sus casas. Yo prefiero contaros por aquí ;-)
Antes de acabar mi post de hoy, me gustaría agradecer el segundo premio que se lleva este Blog!! Ale y su Blog http://www.unamama.com/ ha concedido a "Diariodemamainexperta" el Liebster Award. ¡¡¡Muchísimas gracias!!!!
sábado, 8 de junio de 2013
La matronatación
Hola chicas!
Hoy os quería hablar de una actividad que llevamos meses practicando con mi hijo y que le encanta: la matronatación. Se trata de la primera toma de contacto de los bebés con el agua. Por supuesto, se realiza en piscinas con agua climatizada y siempre en brazos de mamá o papá. Por lo que he escuchado y lo que he visto en primera persona, no hay niño que no se lo pase pipa con esta experiencia. Y los papás, pues todavía se lo pasan mejor.
A partir de los tres meses podemos llevar a nuestros peques a matronatación. Son sesiones de no más de media hora en las que una monitora nos indica diferentes formas de llevar al peque de un lado al otro de la piscina para que se familiarice con el agua y, sobre todo, disfrute y se relaje. Lo que se consigue con esta experiencia es que, a la hora de aprender a nadar, le hayan perdido el miedo al agua y que adquiera habilidades y reflejos. Es curioso ver como el primer día que entran en la piscina lo hacen agarrotados y con cara de susto y, a medida que pasan los minutos y sesiones, estiran las piernas, relajan el cuello y comienzan a chapotear y reír.
Como os decía, la monitora crea unos circuitos para que transportemos a nuestros bebés boca abajo, boca arriba, dando saltitos, pasando por debajo de una colchoneta haciendo de puente, etc Los peques pueden ir cogiendo juguetes, pelotas y anillas mientras interactúan con el resto de bebés. Pasadas un par o tres de sesiones para que los peques ya estén cómodos en el agua, comenzamos a practicar la inmersión. Como os imaginaréis, se trata de meter la cabecita del bebé dentro del agua. Esto no se puede hacer de golpe y porrazo. Lógicamente, el peque tiene que aprender a aguantar la respiración ese par de segundos. Esto se consigue alzándolo en brazos, bajándolo de la colchoneta por ejemplo, y soplándole en la cara para que cierre ojos y boca. Se repite la misma acción sin sumergirlo hasta que en una de estas alzadas se le mete dentro del agua. La primera vez que lo hicimos en clase, recuerdo que la mamá que me acompañaba tenía más miedo que su propia hija y no se atrevía a sumergirla. Le pedimos a la monitora que lo hiciera ella por primera vez. Al ver la carita de los peques de "¿Qué ha pasado aquí?" nos angustiamos un poco pero como no se quejaron absolutamente nada, nos animamos a continuar. Supongo que el truco está en que al salir a la superficie nos vean reír y enseguida los distraigamos. Por supuesto, la monitora está en todo momento vigilando el estado del bebé, las inmersiones se repiten como mucho tres veces en una clase y si los peques lloran o se asustan, se les relaja con cualquier otra actividad o se finaliza la sesión.
Llevo ya unos meses y mi peque disfruta muchísimo. No sólo está como pez en el agua sino que varias veces se me ha dormido encima con el ir y venir en el agua calentita. Sólo protesta en la ducha posterior porque tiene sueño y no le gusta que lo maree demasiado. Únicamente tenemos que vigilar con el cloro en su caso porque tiene una piel delicada. Es importante por ello aclararlos en la ducha después y una buena hidratación.
Por supuesto, hacer estas clases no garantiza que vayamos a tener Phelps de mayores. Pero seguro que si disfrutan en estas pequeñas sesiones, lo harán mucho más de mayores en la piscina y la playa. Además de esto, lo que si fortalece esta experiencia es el vínculo entre el bebé y su madre (o padre si es él quién lo acompaña). Para el bebé, los brazos de su madre son su punto de apoyo, seguridad, cariño, protección... Y ambos comparten un momento de diversión y juego. Compartir experiencias así con nuestros hijos es un lujo. Os copio otros beneficios de la matronatación por si os interesa:
Beneficios que aporta la natación a los bebés:
Hoy os quería hablar de una actividad que llevamos meses practicando con mi hijo y que le encanta: la matronatación. Se trata de la primera toma de contacto de los bebés con el agua. Por supuesto, se realiza en piscinas con agua climatizada y siempre en brazos de mamá o papá. Por lo que he escuchado y lo que he visto en primera persona, no hay niño que no se lo pase pipa con esta experiencia. Y los papás, pues todavía se lo pasan mejor.
A partir de los tres meses podemos llevar a nuestros peques a matronatación. Son sesiones de no más de media hora en las que una monitora nos indica diferentes formas de llevar al peque de un lado al otro de la piscina para que se familiarice con el agua y, sobre todo, disfrute y se relaje. Lo que se consigue con esta experiencia es que, a la hora de aprender a nadar, le hayan perdido el miedo al agua y que adquiera habilidades y reflejos. Es curioso ver como el primer día que entran en la piscina lo hacen agarrotados y con cara de susto y, a medida que pasan los minutos y sesiones, estiran las piernas, relajan el cuello y comienzan a chapotear y reír.
Como os decía, la monitora crea unos circuitos para que transportemos a nuestros bebés boca abajo, boca arriba, dando saltitos, pasando por debajo de una colchoneta haciendo de puente, etc Los peques pueden ir cogiendo juguetes, pelotas y anillas mientras interactúan con el resto de bebés. Pasadas un par o tres de sesiones para que los peques ya estén cómodos en el agua, comenzamos a practicar la inmersión. Como os imaginaréis, se trata de meter la cabecita del bebé dentro del agua. Esto no se puede hacer de golpe y porrazo. Lógicamente, el peque tiene que aprender a aguantar la respiración ese par de segundos. Esto se consigue alzándolo en brazos, bajándolo de la colchoneta por ejemplo, y soplándole en la cara para que cierre ojos y boca. Se repite la misma acción sin sumergirlo hasta que en una de estas alzadas se le mete dentro del agua. La primera vez que lo hicimos en clase, recuerdo que la mamá que me acompañaba tenía más miedo que su propia hija y no se atrevía a sumergirla. Le pedimos a la monitora que lo hiciera ella por primera vez. Al ver la carita de los peques de "¿Qué ha pasado aquí?" nos angustiamos un poco pero como no se quejaron absolutamente nada, nos animamos a continuar. Supongo que el truco está en que al salir a la superficie nos vean reír y enseguida los distraigamos. Por supuesto, la monitora está en todo momento vigilando el estado del bebé, las inmersiones se repiten como mucho tres veces en una clase y si los peques lloran o se asustan, se les relaja con cualquier otra actividad o se finaliza la sesión.
Llevo ya unos meses y mi peque disfruta muchísimo. No sólo está como pez en el agua sino que varias veces se me ha dormido encima con el ir y venir en el agua calentita. Sólo protesta en la ducha posterior porque tiene sueño y no le gusta que lo maree demasiado. Únicamente tenemos que vigilar con el cloro en su caso porque tiene una piel delicada. Es importante por ello aclararlos en la ducha después y una buena hidratación.
Por supuesto, hacer estas clases no garantiza que vayamos a tener Phelps de mayores. Pero seguro que si disfrutan en estas pequeñas sesiones, lo harán mucho más de mayores en la piscina y la playa. Además de esto, lo que si fortalece esta experiencia es el vínculo entre el bebé y su madre (o padre si es él quién lo acompaña). Para el bebé, los brazos de su madre son su punto de apoyo, seguridad, cariño, protección... Y ambos comparten un momento de diversión y juego. Compartir experiencias así con nuestros hijos es un lujo. Os copio otros beneficios de la matronatación por si os interesa:
Beneficios que aporta la natación a los bebés:
- Desarrollo psicomotor: El bebé que aún no camina encuentra en el agua la posibilidad de moverse tridimensionalmente, siendo mucho mayor la libertad y continuidad de movimientos. A muy temprana edad comienzan a tener nociones de desplazamiento y distancia de una gran riqueza y sensibilidad, lo que redundará en una mayor coordinación motriz.
- Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio: La natación fortalece el corazón y los pulmones. Debido al trabajo respiratorio que se realiza en el agua se aumenta la eficiencia en la oxigenación y traslado de la sangre.
- Ayuda al sistema inmunológico.
- Aumenta el coeficiente intelectual: Está demostrado que los bebés que han hecho natación en los 2 primeros años de vida desarrollan una percepción mayor del mundo que los rodea, con lo que ya están aprendiendo a ser más creativos y observadores. El agua estimula la capacidad de juego del niño y este hecho repercutirá muy positivamente en aprendizajes futuros.
- Mejora y fortalece la relación afectiva y cognitiva entre bebé-mamá-papá: La realización de un programa acuático para un bebé le llevará, junto con sus papás a compartir situaciones ricas y profundas que no sucederán de otra forma pues se van a juntar las reacciones innatas e instintivas del bebé con las propias vivencias que genera la práctica de la natación, que sin duda ayudaran al conocimiento mutuo, alimentando el amor y orgullo de mamá y papá.
- Inicia la socialización sin traumas en un ambiente lúdico y recreativo: Desarrollándose como personas y su entorno de una forma natural. La convivencia en la piscina con otros niños le ayudarán a relacionarse mejor, además de que aprenderá a compartir y realizar actividades junto a otras personas. El niño adquiere mas confianza para comunicarse y desarrollarse en grupo, ya que estará en constante contacto con instructores y niños.
- Desarrolla las habilidades vitales de supervivencia. Un ejemplo de ello es el aprender a girarse sobre su espalda y flotar ante una caída al agua.
- Ayuda al bebé a relajarse.
- Ayuda al bebé a sentirse más seguro.
domingo, 2 de junio de 2013
De las drama mamás a los drama papás
Hola a todas!
Me gustaría hacer un guiño a una compañera bloggera que arrasa por dónde va: Amaya Ascunce con su Blog http://www.comonoserunadramamama.com/. El espíritu de ese Blog es recordar escenas en las que nuestra madre nos aconsejaba con esa exagerada prudencia que casi rozaba la tragedia para meternos el miedo en el cuerpo. Esas situaciones en las que pensábamos "¡Ay, no dramatices! Qué pesada...". Y esas frasecitas hechas que suenan carcas a más no poder pero que irremediablemente dejaremos ir alguna vez a nuestros hijos. Porque sí, pese a que nos repetimos que los tiempos cambian y que nosotras, las madres de hoy en día, somos progres y modernas, seguro que caeremos en muchos topicazos que juramos no heredar.
Pero no me quiero centrar en los tópicos sino en los miedos y la prudencia exagerada que acompañan los temores de muchas madres pero también padres. Porque sí, existen los drama papás, vaya si existen. Siempre se ha asociado la prudencia y el ir con mil ojos a las madres. Parece que las mujeres tenemos ese sexto sentido que nos permite divisar un peligro a leguas, por ínfimo que sea. Desde que el crío se puede caer si sigue persiguiendo a ese niño mayor que se va a subir al tobogan hasta ese granito tonto de la cara que tiene una pinta rara y mejor mirarlo ya. Aunque quizás en algunos casos resultemos demasiado precavidas, se espera que las madres nos peocupemos más (una tontería pero se presupone casi siempre). En cuanto a ellos, la imagen popular es la de que a los padres les toca quitar hierro al asunto y dejar que las madres tomen gran parte de las decisiones que tienen que ver con el cuidado de los pequeños. Aquí es cuando debo decir que no siempre es así y que doy fe de que hay papás involucrados y sufridores, muuuuy sufridores.
Que uno de los padres sea un pasota y el otro muy sufridor es un problema. Que los dos sean sufridores es una angustia. Y que los dos sean unos felicianos de la vida es un peligro para la criatura. Difícil encontrar la combinación perfecta, ¿verdad? Pues la pareja perfecta es la que aporta un poco de cada cosa y encuentra como buenamente puede el equilibrio. Lo más complicado es mantener la balanza y no caer hacia un lado o el otro. Una madre sufridora puede llegar a agobiar a un padre tranquilo pero este puede sacar de sus casillas a la madre preocupada. ¿Y quién se sale con la suya si no hay acuerdo? Desde luego, el cónyugue sufridor, más que nada porque no puede evitar controlar ese peligro que tal vez solo él vea pero que en ese instante puede acechar a su hijo. Mamás primerizas, paciencia, todos los niños han sobrevivido a las mismas caídas, golpes, resfriados y diarreas. Y como me dicen muchas madres veteranas: "Con el segundo no vas a estar para tantas tonterías. Se te pasará, ya verás"
Pero mientras tanto, toca convivir con esa drama mamá o drama papá. Y eso significa vigilar muchísimos detalles, incluso aquellos en los que jamás habías reparado. Así puedes acabar moviendo el recipiente con sémola de la estantería de la cocina para que no le de el sol, poniendo cojines incluso en el suelo junto a la cama cuando tu bebé duerme en casa de los abuelos (pese a estar rodeado por tres almohadas, no vaya a ser que de un salto por encima de ellas a lo Jean Claude Van Damme), buscando la sombra de cualquier rama de árbol por la calle mientras paseas con el cochechito no le vaya a dar el sol y por supuesto levantándote ante el menor ronquidito que salga de la boca de tu bebé por la noche. Lo que está claro es que, independientemente de nuestro nivel de dramatismo personal, todas desarrollamos un sentido especial de alarma por si algo extraño sucede.
Y no me quiero olvidar de las drama mamás trascendentales que opinan y juzgan sin conocer y se convierten en unas "hooligans" de sus posturas o elecciones. Por ejemplo, las anti biberones, las que lo esterilizan todo, las que creen saber cómo y cuando hay que coger en brazos a un bebé que llora, las que ven peligro en abusar del chupete o de dormir en la habitación de los padres hasta el año y medio.. Y así podríamos seguir hasta mañana. He preguntado mucho a amigas, pediatras y família. he leído y he escuchado. He valorado todas las experiencias que he conocido y lo he intentado hacer lo mejor posible. He llegado a la conclusión que lo mejor que podemos hacer es aplicar el sentido común y dejarnos guiar por nuestro instinto. Tenemos derecho a equivocarnos y aprender de nuestros errores. Pero sobre todo tenemos derecho a disfrutar del camino. Y no se puede disfrutar si no nos relajamos y nos dejamos llevar. Los bebés son frágiles, sí, vulnerables, sí, dependientes, sí.. Pero sus defensas se tienen que crear y fortalecer y para aprender toca caerse y levantarse.
Así que.. démonos un respiro y tomémonos la vida con calma. Porque mamá tranquila, bebé tranquilo. Mamá feliz, bebé doblemente feliz. Y para dramas, al cine. ;-)
Me gustaría hacer un guiño a una compañera bloggera que arrasa por dónde va: Amaya Ascunce con su Blog http://www.comonoserunadramamama.com/. El espíritu de ese Blog es recordar escenas en las que nuestra madre nos aconsejaba con esa exagerada prudencia que casi rozaba la tragedia para meternos el miedo en el cuerpo. Esas situaciones en las que pensábamos "¡Ay, no dramatices! Qué pesada...". Y esas frasecitas hechas que suenan carcas a más no poder pero que irremediablemente dejaremos ir alguna vez a nuestros hijos. Porque sí, pese a que nos repetimos que los tiempos cambian y que nosotras, las madres de hoy en día, somos progres y modernas, seguro que caeremos en muchos topicazos que juramos no heredar.
Pero no me quiero centrar en los tópicos sino en los miedos y la prudencia exagerada que acompañan los temores de muchas madres pero también padres. Porque sí, existen los drama papás, vaya si existen. Siempre se ha asociado la prudencia y el ir con mil ojos a las madres. Parece que las mujeres tenemos ese sexto sentido que nos permite divisar un peligro a leguas, por ínfimo que sea. Desde que el crío se puede caer si sigue persiguiendo a ese niño mayor que se va a subir al tobogan hasta ese granito tonto de la cara que tiene una pinta rara y mejor mirarlo ya. Aunque quizás en algunos casos resultemos demasiado precavidas, se espera que las madres nos peocupemos más (una tontería pero se presupone casi siempre). En cuanto a ellos, la imagen popular es la de que a los padres les toca quitar hierro al asunto y dejar que las madres tomen gran parte de las decisiones que tienen que ver con el cuidado de los pequeños. Aquí es cuando debo decir que no siempre es así y que doy fe de que hay papás involucrados y sufridores, muuuuy sufridores.
Que uno de los padres sea un pasota y el otro muy sufridor es un problema. Que los dos sean sufridores es una angustia. Y que los dos sean unos felicianos de la vida es un peligro para la criatura. Difícil encontrar la combinación perfecta, ¿verdad? Pues la pareja perfecta es la que aporta un poco de cada cosa y encuentra como buenamente puede el equilibrio. Lo más complicado es mantener la balanza y no caer hacia un lado o el otro. Una madre sufridora puede llegar a agobiar a un padre tranquilo pero este puede sacar de sus casillas a la madre preocupada. ¿Y quién se sale con la suya si no hay acuerdo? Desde luego, el cónyugue sufridor, más que nada porque no puede evitar controlar ese peligro que tal vez solo él vea pero que en ese instante puede acechar a su hijo. Mamás primerizas, paciencia, todos los niños han sobrevivido a las mismas caídas, golpes, resfriados y diarreas. Y como me dicen muchas madres veteranas: "Con el segundo no vas a estar para tantas tonterías. Se te pasará, ya verás"
Pero mientras tanto, toca convivir con esa drama mamá o drama papá. Y eso significa vigilar muchísimos detalles, incluso aquellos en los que jamás habías reparado. Así puedes acabar moviendo el recipiente con sémola de la estantería de la cocina para que no le de el sol, poniendo cojines incluso en el suelo junto a la cama cuando tu bebé duerme en casa de los abuelos (pese a estar rodeado por tres almohadas, no vaya a ser que de un salto por encima de ellas a lo Jean Claude Van Damme), buscando la sombra de cualquier rama de árbol por la calle mientras paseas con el cochechito no le vaya a dar el sol y por supuesto levantándote ante el menor ronquidito que salga de la boca de tu bebé por la noche. Lo que está claro es que, independientemente de nuestro nivel de dramatismo personal, todas desarrollamos un sentido especial de alarma por si algo extraño sucede.
Y no me quiero olvidar de las drama mamás trascendentales que opinan y juzgan sin conocer y se convierten en unas "hooligans" de sus posturas o elecciones. Por ejemplo, las anti biberones, las que lo esterilizan todo, las que creen saber cómo y cuando hay que coger en brazos a un bebé que llora, las que ven peligro en abusar del chupete o de dormir en la habitación de los padres hasta el año y medio.. Y así podríamos seguir hasta mañana. He preguntado mucho a amigas, pediatras y família. he leído y he escuchado. He valorado todas las experiencias que he conocido y lo he intentado hacer lo mejor posible. He llegado a la conclusión que lo mejor que podemos hacer es aplicar el sentido común y dejarnos guiar por nuestro instinto. Tenemos derecho a equivocarnos y aprender de nuestros errores. Pero sobre todo tenemos derecho a disfrutar del camino. Y no se puede disfrutar si no nos relajamos y nos dejamos llevar. Los bebés son frágiles, sí, vulnerables, sí, dependientes, sí.. Pero sus defensas se tienen que crear y fortalecer y para aprender toca caerse y levantarse.
Así que.. démonos un respiro y tomémonos la vida con calma. Porque mamá tranquila, bebé tranquilo. Mamá feliz, bebé doblemente feliz. Y para dramas, al cine. ;-)
lunes, 27 de mayo de 2013
Ser mamá a tiempo completo
Hola de nuevo mamás!!
Hoy quería reflexionar sobre la opción de algunas madres de dedicarse a criar a sus hijos a tiempo completo. Para algunas privilegiadas esta es una elección. Pueden escoger entre trabajar fuera de casa y llevar a sus hijos a la guardería o bien cuidar de ellos quedándose en casa. Pero para muchas otras no hay elección posible. O bien tienen que trabajar para llevar un sueldo a casa o bien se quedan en casa porque desgraciadamente no encuentran trabajo. Por supuesto no me olvido de las muchas mujeres que trabajan fuera de casa porque adoran sus carreras profesionales. Tanto en los casos de las madres que optan por cuidar de sus hijos como las que, por circunstancias especiales, no pueden trabajar en ese momento, me encuentro con mujeres muy felices por poder vivir cada momento del crecimiento de sus hijos. Como hablo de casos que conozco, hablo de madres primerizas que cada día descubren algo nuevo y que, al fin y al cabo, viven el año más importante de la vida de sus pequeños. En el caso de las madres trabajadoras, se las ve tristes cuando deben dejar a sus hijos con 4, 5 o 6 meses en la guardería o con los abuelos.
Con este tema quería señalar una percepción muy personal pero que creo que muchas de vosotras compartiréis. Casi todas las mujeres de hoy en día estudian y se preparan para desarrollar una buena carrera profesional. Y trabajan, si son afortunadas, en algo que les gusta ganándose más o menos bien la vida (aunque hoy en día ese baremo ya es muy relativo). Pero no conozco a ninguna madre que, de tener la posibilidad de elegir, rechazara la posibilidad de cuidar de su hijo durante todo su primer año de vida y después ya retomar el trabajo. Algunas hacen de más y de menos para poder estar el máximo tiempo posible con sus hijos juntando baja y lactancia, reduciendo la jornada, pidiendo una excedencia.. Pero los meses pasan volando y todo se acaba.
A veces unas madres miran mal a otras dependiendo de su elección. Y esto me recuerda a los bandos de las pro lactancia materna y las que escogen el biberón. y, una vez más, me niego a posicionarme en un extremo. Respeto muchísimo a las que se quedan con sus hijos al igual que a las que regresan rápidamente al trabajo. Incluso si lo hacen porque aman su profesión. ¿Quién sabe si le costó muchísimo esfuerzo alcanzar un puesto de responsabilidad y, con la que está cayendo, teme por conservarlo? Desgraciadamente esto sucede. También las hay que no conciben su vida en casa sin trabajar. Por supuesto, el debate radica entre las que pueden escoger ya que cuando no hay elección es absurdo juzgar.
Los niños crecen a una velocidad de vértigo y da pena perderse esos momentos en los que aprenden a hablar, gatear, hacer palmadas... El primer año es absolutamente emocionante. A partir del año también avanzan a pasos de gigante pero creo que es algo diferente. Esta opinión es muy personal pero creo mucho en los beneficios de compartir horas con otros niños y despegarse de los brazos de mamá y papá. Me refiero a la guardería. Como comenté en posts pasados, estoy a favor de llevar a los niños al menos un año a la guardería. Cuando fui a la jornada de puertas abiertas, escuché a una madre preguntar a una cuidadora si recomendaba que los peques estuvieran allí la jornada completa (de 9h a 17h). La cuidadora/educadora respondió que para nada. Comentó que en ningún sitio están mejor que en su casa y que necesitan a sus padres. Realmente ocho horas seguidas en la guardería es muchísimo tiempo. Pero para poderlos recoger antes hay que tener un horario privilegiado o, como no, tirar de abuelos.
Cualquier madre dedicada me parece una súper mujer. Tanto las que trabajan en casa (si, digo trabajar porque hay mujeres que cobran por hacer las tareas del hogar y muchas se lo hacen solitas además de otras muchas cosas), como las que lo hacen fuera y cuando llegan a casa no pueden sentarse en el sofá. Así que mi admiración para todas ellas y mi reclamo para una mejor conciliación familiar. Como siempre, otros países van unos pasos por delante en este sentido. Mejores condiciones de baja maternal y más facilidades para conciliar trabajo y família. Tal vez algún día aprendamos pero me temo que lo veo muy lejano.
Así que aprovechad todos los momentos que tengáis con vuestr@s pequeñ@s, sean los que sean. Al llegar del trabajo, el fin de semana, las vacaciones... Y si por una de esas vueltas que da la vida ahora estáis en casa, disfrutad el doble porque esos momentos no vuelven!
Un beso
Hoy quería reflexionar sobre la opción de algunas madres de dedicarse a criar a sus hijos a tiempo completo. Para algunas privilegiadas esta es una elección. Pueden escoger entre trabajar fuera de casa y llevar a sus hijos a la guardería o bien cuidar de ellos quedándose en casa. Pero para muchas otras no hay elección posible. O bien tienen que trabajar para llevar un sueldo a casa o bien se quedan en casa porque desgraciadamente no encuentran trabajo. Por supuesto no me olvido de las muchas mujeres que trabajan fuera de casa porque adoran sus carreras profesionales. Tanto en los casos de las madres que optan por cuidar de sus hijos como las que, por circunstancias especiales, no pueden trabajar en ese momento, me encuentro con mujeres muy felices por poder vivir cada momento del crecimiento de sus hijos. Como hablo de casos que conozco, hablo de madres primerizas que cada día descubren algo nuevo y que, al fin y al cabo, viven el año más importante de la vida de sus pequeños. En el caso de las madres trabajadoras, se las ve tristes cuando deben dejar a sus hijos con 4, 5 o 6 meses en la guardería o con los abuelos.
Con este tema quería señalar una percepción muy personal pero que creo que muchas de vosotras compartiréis. Casi todas las mujeres de hoy en día estudian y se preparan para desarrollar una buena carrera profesional. Y trabajan, si son afortunadas, en algo que les gusta ganándose más o menos bien la vida (aunque hoy en día ese baremo ya es muy relativo). Pero no conozco a ninguna madre que, de tener la posibilidad de elegir, rechazara la posibilidad de cuidar de su hijo durante todo su primer año de vida y después ya retomar el trabajo. Algunas hacen de más y de menos para poder estar el máximo tiempo posible con sus hijos juntando baja y lactancia, reduciendo la jornada, pidiendo una excedencia.. Pero los meses pasan volando y todo se acaba.
A veces unas madres miran mal a otras dependiendo de su elección. Y esto me recuerda a los bandos de las pro lactancia materna y las que escogen el biberón. y, una vez más, me niego a posicionarme en un extremo. Respeto muchísimo a las que se quedan con sus hijos al igual que a las que regresan rápidamente al trabajo. Incluso si lo hacen porque aman su profesión. ¿Quién sabe si le costó muchísimo esfuerzo alcanzar un puesto de responsabilidad y, con la que está cayendo, teme por conservarlo? Desgraciadamente esto sucede. También las hay que no conciben su vida en casa sin trabajar. Por supuesto, el debate radica entre las que pueden escoger ya que cuando no hay elección es absurdo juzgar.
Los niños crecen a una velocidad de vértigo y da pena perderse esos momentos en los que aprenden a hablar, gatear, hacer palmadas... El primer año es absolutamente emocionante. A partir del año también avanzan a pasos de gigante pero creo que es algo diferente. Esta opinión es muy personal pero creo mucho en los beneficios de compartir horas con otros niños y despegarse de los brazos de mamá y papá. Me refiero a la guardería. Como comenté en posts pasados, estoy a favor de llevar a los niños al menos un año a la guardería. Cuando fui a la jornada de puertas abiertas, escuché a una madre preguntar a una cuidadora si recomendaba que los peques estuvieran allí la jornada completa (de 9h a 17h). La cuidadora/educadora respondió que para nada. Comentó que en ningún sitio están mejor que en su casa y que necesitan a sus padres. Realmente ocho horas seguidas en la guardería es muchísimo tiempo. Pero para poderlos recoger antes hay que tener un horario privilegiado o, como no, tirar de abuelos.
Cualquier madre dedicada me parece una súper mujer. Tanto las que trabajan en casa (si, digo trabajar porque hay mujeres que cobran por hacer las tareas del hogar y muchas se lo hacen solitas además de otras muchas cosas), como las que lo hacen fuera y cuando llegan a casa no pueden sentarse en el sofá. Así que mi admiración para todas ellas y mi reclamo para una mejor conciliación familiar. Como siempre, otros países van unos pasos por delante en este sentido. Mejores condiciones de baja maternal y más facilidades para conciliar trabajo y família. Tal vez algún día aprendamos pero me temo que lo veo muy lejano.
Así que aprovechad todos los momentos que tengáis con vuestr@s pequeñ@s, sean los que sean. Al llegar del trabajo, el fin de semana, las vacaciones... Y si por una de esas vueltas que da la vida ahora estáis en casa, disfrutad el doble porque esos momentos no vuelven!
Un beso
lunes, 20 de mayo de 2013
Best Blog Award
Hola mamis!!!
Mi post de hoy va dedicado a las madres bloggers. Reconozco que no tengo mucho tiempo para bucear entre blogs porque, cuando me pongo, me pasan las horas como minutos y luego se me echa el tiempo encima. Pero el Best Blog Award bien merecía esta dedicación. Así que he ampliado mi número de blogs a seguir y he de reconocer que he visto mucho pero que mucho talento en la red. He comprobado que hay muchas colegas de profesión (periodistas) aficionadas a los Blogs y que se puede aprender muchísimo de otras madres. A parte de que creo que es una muestra de generosidad por parte de cada una de ellas que abran las puertas de su casa y su intimidad para compartir aventuras y desventuras. Las hay divertidas, reivindicativas, tiernas, pedagógicas... Me gusta combinar puntos de vista porque supongo que hay momentos para todo, para leer nuestros problemas comunes de manera desenfadada, para desahogarnos, hablar sin tapujos o echar la lagrimilla incluso.
Voy a seguir con las normas del concurso y a contestar las preguntas que se me piden:
1.- ¿Qué te motivó a escribir tu Blog?
La maternidad supuso para mi una fuente de inspiración y quise compartir esta aventura con otras madres. Con el tiempo he comprobado que es una sensación muy común entre madres de todo el mundo. Nos gusta leer y explicarnos cómo superamos los mismos problemas.
2.- ¿Cómo te ha cambiado la maternidad?
Me ha llenado, me ha completado y me ha hecho mucho más feliz. A parte de esto, me ha vuelto muy sensiblona y de lágrima fácil (cuando se estabilizarán las hormonas???)
3.- ¿Qué cosas decías que no ibas a hacer como madre y que ahora haces?
De momento mi niño es muy pequeño y hago todo lo que cualquier madre haría. Cuando toque educarlo ya llegarán los 'tics'
4.- ¿Qué extrañas de tu vida sin hijos?
Poder salir a cenar y que no se me cierren los ojos a partir de las doce
5.- ¿Tienes mascotas?
No
6.- ¿Qué cosa te da mucha pereza hacer?
Limpiar, pero me encanta la limpieza y el orden.
7.- ¿Qué sitio te gustaría visitar?
Me muero de ganas de que mi peque se haga mayor para poder llevarlo a Disneyworld. No sé quién se lo pasará mejor, él o yo, jeje
8.- ¿Con qué libro disfrutaste muchísimo?
Un mundo sin fin
9.- ¿Navegar en Internet o ver TV?
Cada cosa tiene su momento, ¿no?
10.- Persona que admiras
El fallecido Vicente Ferrer.
11.- Una película que marcó tu vida
Mi post de hoy va dedicado a las madres bloggers. Reconozco que no tengo mucho tiempo para bucear entre blogs porque, cuando me pongo, me pasan las horas como minutos y luego se me echa el tiempo encima. Pero el Best Blog Award bien merecía esta dedicación. Así que he ampliado mi número de blogs a seguir y he de reconocer que he visto mucho pero que mucho talento en la red. He comprobado que hay muchas colegas de profesión (periodistas) aficionadas a los Blogs y que se puede aprender muchísimo de otras madres. A parte de que creo que es una muestra de generosidad por parte de cada una de ellas que abran las puertas de su casa y su intimidad para compartir aventuras y desventuras. Las hay divertidas, reivindicativas, tiernas, pedagógicas... Me gusta combinar puntos de vista porque supongo que hay momentos para todo, para leer nuestros problemas comunes de manera desenfadada, para desahogarnos, hablar sin tapujos o echar la lagrimilla incluso.
Voy a seguir con las normas del concurso y a contestar las preguntas que se me piden:
1.- ¿Qué te motivó a escribir tu Blog?
La maternidad supuso para mi una fuente de inspiración y quise compartir esta aventura con otras madres. Con el tiempo he comprobado que es una sensación muy común entre madres de todo el mundo. Nos gusta leer y explicarnos cómo superamos los mismos problemas.
2.- ¿Cómo te ha cambiado la maternidad?
Me ha llenado, me ha completado y me ha hecho mucho más feliz. A parte de esto, me ha vuelto muy sensiblona y de lágrima fácil (cuando se estabilizarán las hormonas???)
3.- ¿Qué cosas decías que no ibas a hacer como madre y que ahora haces?
De momento mi niño es muy pequeño y hago todo lo que cualquier madre haría. Cuando toque educarlo ya llegarán los 'tics'
4.- ¿Qué extrañas de tu vida sin hijos?
Poder salir a cenar y que no se me cierren los ojos a partir de las doce
5.- ¿Tienes mascotas?
No
6.- ¿Qué cosa te da mucha pereza hacer?
Limpiar, pero me encanta la limpieza y el orden.
7.- ¿Qué sitio te gustaría visitar?
Me muero de ganas de que mi peque se haga mayor para poder llevarlo a Disneyworld. No sé quién se lo pasará mejor, él o yo, jeje
8.- ¿Con qué libro disfrutaste muchísimo?
Un mundo sin fin
9.- ¿Navegar en Internet o ver TV?
Cada cosa tiene su momento, ¿no?
10.- Persona que admiras
El fallecido Vicente Ferrer.
11.- Una película que marcó tu vida
Tanto como marcar mi vida... pero de jovencita sentía pasión por Dirty Dancing. La he debido ver una docena de veces o más.
Estas son las reglas a seguir:
1. Nombrar y agradecer el premio a la persona que te lo concedió y si aún no sigues su blog, debes hacerte seguidor.
2. Hay que responder a 11 preguntas que te formulará quien te lo ha concedido.
3. Debes conceder a 11 blogs que te gusten (tienen que haber empezado hace poco y tener menos de 200 seguidores).
4. Hacer 11 preguntas a las que deberán contestar tus premiados.
5. Informar del premio a los premiados.
6. Visitar los blogs de los que han sido premiados junto contigo.
7. Evita mandar el premio al blog que te lo concedió a ti, para que la cadena no se rompa.
Aunque ya lo hice la semana pasada, agradezco de nuevo a Patricia Rodríguez, autora del blog "El camino de la maternidad" que me premiara y aquí van mis once condecorados:
Me gustaría aconsejaros que leyerais los posts acerca de los Conhijos y Sinhijos del blog http://www.cosasqmepasan.com/. Nuestra compañera hace unas reflexiones divertidísimas acerca del comportamiento típico de los amigos con hijos y los amigos sin hijos. Leeréis graaandes verdades y os reiréis mucho, os lo garantizo. No cambiaría ni una sola coma ;-)
Para las que os animéis a seguir con el juego, os pondré también algunas preguntas:
1- ¿Qué te aporta escribir tu Blog?
2- ¿Cómo definirías a las madres de hoy en día?
3- Si te concedieran un premio como madre, sería a "La mamá más...."
4- Si te pudieras escapar sola, ¿a dónde lo harías?
5- Un libro
6- Defínete a ti misma en tres palabras
7- El mejor consejo que te han dado
8- Una canción
9- Un rincón para perderte
10- El mejor momento del día
11- ¿En qué te ha cambiado la maternidad?
Tal vez algunas de mis premiadas ya hayan recibido tiempo atrás el premio por parte de alguna otra madre bloggera. En ese caso, felicidades por partida doble!
Un fuerte abrazo a todas y mi admiración a cada una de las que hacéis posible que cada día crezca más y más esta comunidad estupenda de bloggeras en la red.
domingo, 12 de mayo de 2013
El primer susto duele el doble. ¡Pero a nosotras!
Hola mamis!
Antes de explicaros a qué me refiero con este título tan ambiguo (os he picado la curiosidad?? jeje), me gustaría comentar una iniciativa fantástica que están teniendo madres bloggeras de todo el mundo. Se trata del Best Blog Award, un premio que se concede a través de una cadena de votos entre bloggeras. Si una es escogida entre las once premiadas de una mami, debe seguir la cadena votando once blogs más y respondiendo una serie de preguntas. Las premiadas hacen lo mismo y así sucesivamente. Es una manera original de dar a conocer nuestros Blogs y hacer un reconocimiento a los relatos de otras madres. Pues bien, es un honor para este Blog haber sido votado por una mami venezolana: Patricia Rodríguez, autora del precioso Blog "El camino de la maternidad". Muchísimas gracias Patricia!!
En mi próximo post daré mis once premios. Me hace mucha ilusión formar parte de esta cadena y comprobar que estamos formando una comunidad increíble. De lo que seríamos capaces unidas!! ;-)
Ser madre nos aporta infinidad de satisfacciones y momentos babero. Por momentos babero no me refiero precisamente a dar de comer a nuestros pequeñines. Hablo de esos instantes en los que nos quedamos embobadas mirando a los bebés sonreír, enseñar un diente, hablar, dormir o simplemente mirarnos. Pero los peques también nos dan sustos porque, a partir de cierta edad, se mueven mucho y no se les puede perder de vista ni un instante. Mi hijo no camina todavía pero a sus 9 meses está en ese momento en el que lo dejas sentado en su alfombra y al minuto, no sabes como, está de morros contra el suelo. Cuando no tiene ganas de aguantarse con la mano, se deja caer y mejor que no lo haga sobre algún juguete. A veces me pregunto si dramatiza las cosas para conseguir su más preciado tesoro, el que lo calma todo, el chupete. Desde aquí mi admiración y gratitud para el inventor del chupete. Mi siguiente reconocimiento será para el inventor de la fórmula para quitárselo porque me temo que será una tarea difícil. Recuperando el hilo, como os comentaba, estamos en el momento en que el niño ve algo y lo tiene que coger. Mientras sea algo que tenga a su alcance, no hay problema, pero cuando hay alturas de por medio, mal. Y un descuido de segundos puede ser más que suficiente.
Hace unas semanas pasó lo que os estáis imaginando, mi niño se cayó del cochecito de cabeza buscando aún no sé el qué. Lo acabábamos de desabrochar porque habíamos llegado a casa y el momento de coger él teléfono a escasos centímetros suyos fue lo que tardó en sacar el cuerpo hacia un lado. Os imaginaréis el susto que nos llevamos. El niño lloró cinco minutos, ni uno más, pero había que llevarlo a urgencias porque un coscorrón en la cabeza se ha de mirar. Como os decía, el peque apenas lloró unos minutos pero yo lloré en casa, en el taxi, en urgencias, en radiografías, al salir del hospital, al llegar a casa.... El resto de madres en urgencias me miraban con cara de compasión como si estuvieran viendo un clásico en toda regla. Vamos, que se veía a leguas que era una mamá primeriza viviendo la primera de muchas caídas de su bebé. Durante la espera, mis "compañeras" se dedicaron a explicarme anécdotas de las caídas de sus hijos. Supongo que para hacerme sentir mejor y ayudarme a sacar de encima ese terrible sentimiento de culpabilidad. Pero hasta que un médico no me dijera que podía estar tranquila, nada me podría consolar. Aún así, agradezco mucho a estas mamis que me intentaran sosegar. Comprobé realmente que esto es algo que pasa muy a menudo lógicamente y que el peor golpe es el primero (siempre que no sea algo grave por supuesto). También me comentaron que los niños son más trastos que las niñas. Pues vamos bien, si a estas alturas ya es travieso, cuando camine qué hago????
Después de saltarme todo el protocolo a mi llegada y plantarme delante de una doctora en urgencias sin pasar por recepción ni la sala de espera (era la primera vez que iba, todo hay que decirlo), me tranquilizaron con una primera y rápida observación. Después estuve ese ratito esperando con las otras madres y luego ya llegaron las radiografías. Descartaron hacer una de cabeza porque no había ni chichón. Hicieron un par de la clavícula porque el niño se había quejado al palparle. Durante unos minutos rumiamos la posibilidad de una fisura. En ese rato, unas madres que nos acompañaban nos hicieron el relato de turno de la rotura de clavícula de sus sobrinos/primos/hijos/etc. Lejos de consolarnos a mi marido y a mi, nos angustiaba todavía más imaginar a pobres críos así aunque en el fondo dudábamos que fuese nuestro caso porque nuestro hijo estaba tan pancho. Finalmente, ni fisura ni nada. Nos volvimos con el peque como una rosa y la recomendación de observarlo un poquito durante la noche.
Estas experiencias sirven realmente para aprender a no bajar nunca la guardia y darnos cuenta de la responsabilidad tan grande que tenemos. También debemos ser menos duras con nosotras mismas. Tuve un sentimiento de culpabilidad enorme aquella noche porque, ciertamente, esa caída era evitable. Pero cuando los niños caminan y no podemos estar a su lado las 24h, también caerán y se darán golpes. Está claro que tomaremos las precauciones necesarias para que se muevan en un entorno seguro pero tropezarán, caerán y llorarán. El primer golpe duele el doble porque es el primer susto y la primera visita a urgencias. Me sentí como si me graduara finalmente al escuchar a las otras madres y por dentro las envidié al verlas tan seguras. También llamamos a una amiga a la que pusimos en un compromiso sin querer porque cuando se trata del hijo de otros, no puedes decirle que lo observe y se quede en casa si aparentemente está todo bien. Nos recomendó ir de urgencias. Normal, si luego se complicara por no haber acudido a un médico, se sentiría fatal. Desde luego, tratándose de bebés yo recomedaré mil veces ir a urgencias y salir de dudas.
Una lección más en esta carrera como madre. ¡Y lo que está por llegar!
Antes de explicaros a qué me refiero con este título tan ambiguo (os he picado la curiosidad?? jeje), me gustaría comentar una iniciativa fantástica que están teniendo madres bloggeras de todo el mundo. Se trata del Best Blog Award, un premio que se concede a través de una cadena de votos entre bloggeras. Si una es escogida entre las once premiadas de una mami, debe seguir la cadena votando once blogs más y respondiendo una serie de preguntas. Las premiadas hacen lo mismo y así sucesivamente. Es una manera original de dar a conocer nuestros Blogs y hacer un reconocimiento a los relatos de otras madres. Pues bien, es un honor para este Blog haber sido votado por una mami venezolana: Patricia Rodríguez, autora del precioso Blog "El camino de la maternidad". Muchísimas gracias Patricia!!
En mi próximo post daré mis once premios. Me hace mucha ilusión formar parte de esta cadena y comprobar que estamos formando una comunidad increíble. De lo que seríamos capaces unidas!! ;-)
Ser madre nos aporta infinidad de satisfacciones y momentos babero. Por momentos babero no me refiero precisamente a dar de comer a nuestros pequeñines. Hablo de esos instantes en los que nos quedamos embobadas mirando a los bebés sonreír, enseñar un diente, hablar, dormir o simplemente mirarnos. Pero los peques también nos dan sustos porque, a partir de cierta edad, se mueven mucho y no se les puede perder de vista ni un instante. Mi hijo no camina todavía pero a sus 9 meses está en ese momento en el que lo dejas sentado en su alfombra y al minuto, no sabes como, está de morros contra el suelo. Cuando no tiene ganas de aguantarse con la mano, se deja caer y mejor que no lo haga sobre algún juguete. A veces me pregunto si dramatiza las cosas para conseguir su más preciado tesoro, el que lo calma todo, el chupete. Desde aquí mi admiración y gratitud para el inventor del chupete. Mi siguiente reconocimiento será para el inventor de la fórmula para quitárselo porque me temo que será una tarea difícil. Recuperando el hilo, como os comentaba, estamos en el momento en que el niño ve algo y lo tiene que coger. Mientras sea algo que tenga a su alcance, no hay problema, pero cuando hay alturas de por medio, mal. Y un descuido de segundos puede ser más que suficiente.
Hace unas semanas pasó lo que os estáis imaginando, mi niño se cayó del cochecito de cabeza buscando aún no sé el qué. Lo acabábamos de desabrochar porque habíamos llegado a casa y el momento de coger él teléfono a escasos centímetros suyos fue lo que tardó en sacar el cuerpo hacia un lado. Os imaginaréis el susto que nos llevamos. El niño lloró cinco minutos, ni uno más, pero había que llevarlo a urgencias porque un coscorrón en la cabeza se ha de mirar. Como os decía, el peque apenas lloró unos minutos pero yo lloré en casa, en el taxi, en urgencias, en radiografías, al salir del hospital, al llegar a casa.... El resto de madres en urgencias me miraban con cara de compasión como si estuvieran viendo un clásico en toda regla. Vamos, que se veía a leguas que era una mamá primeriza viviendo la primera de muchas caídas de su bebé. Durante la espera, mis "compañeras" se dedicaron a explicarme anécdotas de las caídas de sus hijos. Supongo que para hacerme sentir mejor y ayudarme a sacar de encima ese terrible sentimiento de culpabilidad. Pero hasta que un médico no me dijera que podía estar tranquila, nada me podría consolar. Aún así, agradezco mucho a estas mamis que me intentaran sosegar. Comprobé realmente que esto es algo que pasa muy a menudo lógicamente y que el peor golpe es el primero (siempre que no sea algo grave por supuesto). También me comentaron que los niños son más trastos que las niñas. Pues vamos bien, si a estas alturas ya es travieso, cuando camine qué hago????
Después de saltarme todo el protocolo a mi llegada y plantarme delante de una doctora en urgencias sin pasar por recepción ni la sala de espera (era la primera vez que iba, todo hay que decirlo), me tranquilizaron con una primera y rápida observación. Después estuve ese ratito esperando con las otras madres y luego ya llegaron las radiografías. Descartaron hacer una de cabeza porque no había ni chichón. Hicieron un par de la clavícula porque el niño se había quejado al palparle. Durante unos minutos rumiamos la posibilidad de una fisura. En ese rato, unas madres que nos acompañaban nos hicieron el relato de turno de la rotura de clavícula de sus sobrinos/primos/hijos/etc. Lejos de consolarnos a mi marido y a mi, nos angustiaba todavía más imaginar a pobres críos así aunque en el fondo dudábamos que fuese nuestro caso porque nuestro hijo estaba tan pancho. Finalmente, ni fisura ni nada. Nos volvimos con el peque como una rosa y la recomendación de observarlo un poquito durante la noche.
Estas experiencias sirven realmente para aprender a no bajar nunca la guardia y darnos cuenta de la responsabilidad tan grande que tenemos. También debemos ser menos duras con nosotras mismas. Tuve un sentimiento de culpabilidad enorme aquella noche porque, ciertamente, esa caída era evitable. Pero cuando los niños caminan y no podemos estar a su lado las 24h, también caerán y se darán golpes. Está claro que tomaremos las precauciones necesarias para que se muevan en un entorno seguro pero tropezarán, caerán y llorarán. El primer golpe duele el doble porque es el primer susto y la primera visita a urgencias. Me sentí como si me graduara finalmente al escuchar a las otras madres y por dentro las envidié al verlas tan seguras. También llamamos a una amiga a la que pusimos en un compromiso sin querer porque cuando se trata del hijo de otros, no puedes decirle que lo observe y se quede en casa si aparentemente está todo bien. Nos recomendó ir de urgencias. Normal, si luego se complicara por no haber acudido a un médico, se sentiría fatal. Desde luego, tratándose de bebés yo recomedaré mil veces ir a urgencias y salir de dudas.
Una lección más en esta carrera como madre. ¡Y lo que está por llegar!
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